Una de las razones por las cuales arranqué el libro (y la saga) fue las sugerencias de la gente de que tiene medio una onda a “A Song of Ice and Fire”, y como al ser un fan acérrimo de esta debería darle una oportunidad. Supongo que qué identifica a ASOIAF varía dependiendo a quien le preguntes. Para algunos es la fantasía con poca magia, para otros son los múltiples puntos de vista. Para mí en particular era el panorama geopolítico junto con un lore histórico lo suficientemente rico para básicamente jugar la política de fantasía en mi cabeza. Interpretando que van a hacer diferentes reinos o personajes a partir de sus recursos e intereses, que es muy divertido de pensar en una caja cerrada como lo es una saga literaria vs. la vida real (y sus war games pero sin sus problemas morales detrás). Supongo que debería haberme imaginado que ese no iba a ser el caso dado la longitud de estos libros en comparación a los que escribe George o Sanderson, pero igual terminé disfrutando la fantasía grounded y gritty que ofreció este libro, y me terminé encariñando con los personajes, o al menos alguno de ellos.
Aunque no tenga exageradas cantidades, me gusta el worldbuilding que presenta el libro. Creo que mi parte favorita es el tema de las peleas de esgrima que tienen con la espada principal más un cuchillo (que desconozco que tan alejado está de las variaciones del deporte en la vida real), y toda la idea del certamen/torneo que vienen trabajando desde el comienzo del libro.
Sí medio cerca del final te clavan un tremendo info dump sobre la historia del mundo y eventos que pasaron hace muchos años con casi futuras míticas. Supongo que es mejor que hacerlo al principio ya que ya estamos metidos en la historia a ese punto, pero no me encantó. Sí también la magia que presenta acá y en gran parte del libro es bastante blanda, sin terminar de explicarnos bien cómo funciona, lo cual se asemeja bastante bien a la otra saga literaria con la cual lo estoy comparando y venía con las expectativas similares.
Algo que me pareció interesante, dependiendo el personaje y su contexto, es como había situaciones, diálogos y discusiones que estaban narradas como si fueran las mismas peleas de esgrima, incluso usando algunas de sus terminologías por momentos. Como remarcando que el diálogo que estamos leyendo es una pelea de esgrima utilizando palabras, y que debajo de las palabras bonitas hay doble intencionalidad, estrategia, y todos quieren ganar por sobre el otro. Creo que refleja bastante en cierto sentido el espíritu original de ASOIAF.
El libro nos presenta puntos de vista de varios personajes, pero los principales son el de un norteño medio vikingo, un torturador tullido, un noble egocéntrico y una ex-esclava guerrera. Creo que el punto de vista que más disfruté es el del primero. Me gusta como describe el mundo de forma subjetiva con sus ojos intentando comprender cosas tan ajenas a su experiencia de vida, además puede que sea el mejor parado moralmente de todos, al menos en lo que los acontecimientos del libro se trate. También disfruté mucho las escenas de combate con este. Estas no son descerebradas, sino que plantea la situación y las herramientas a la disposición del personaje, haciéndonos repasar mentalmente las posibilidades que tiene este para superar la situación, cuyas probabilidades están en su contra la mayoría de las veces. Creo que también lo que elevaba aún más esas escenas era que el chabón no mataba a todos sin un rasguño, sino que la ligaba bastante también y terminaba zafando de pedo. Puede que sea donde mejor se vean los tintes de fantasía medio oscura.
Aunque tengamos a un literal torturador en la cartilla de personajes es muy interesante como terminó compitiendo por el último lugar en mi escala de preferencia con el noble. Es increíble lo bien que transmite el autor el egocentrismo y arrogancia que carga el tipo. Varias escenas me hicieron reaccionar medio mal como diciendo “nah no podes ser tan sorete”, y al mismo tiempo también quería que le vaya bien en el campeonato. No sé si era por el hecho de que es uno de los protagonistas o por si en el fondo tiene cualidades rescatables, puede que un poco de ambas (aunque no me molestaría que lo ubiquen un poco en su lugar con algunas buenas piñas). Si hay algo que espero de los dos libros restantes es ver como evoluciona el personaje y si se le da algún arco redimible, aunque mínimamente vamos a tener, espero, interacciones interesantes con el vikingo, cuyo contraste debería funcionar muy bien.
El torturador no me copó tanto como personaje, aunque era quien más lazos tenía con la trama política del libro. Aunque las situaciones micro no fueron difíciles de seguir, me costó un poco determinadas cuestiones de las macro, sobre todo con personajes secundarios y confundiéndolos entre ellos. Pero más allá de eso creo que sentó las bases suficientes como para construir escenarios interesantes a nivel político.
En cuanto al personaje en sí, bueno, no es muy fácil empatizar con alguien que disfruta torturar gente, cierto? Probablemente sea el personaje más interesante de los protagonistas (indispensable para sobrevivir en las idas y vueltas de las políticas de fantasía supongo), apoyado en un monólogo interno del cual carece el resto del ensamble. Sí me gustó como se nos recuerda constantemente lo roto que está su cuerpo, mencionando como no puede mover el cuello rápido en cierta dirección, o como le palpita la pierna de dolor. Sentí dichas dolencias casi como si fueran mías.
El personaje restante, Ferro, la ex-esclava, no tiene tanto de personaje ya que lo único que parece hacer es escapar y cagarse a trompadas, pero también me interesa ver cómo va a evolucionar y razonar sobre su pasado y futuro.
Otra parte del worldbuilding que me copo fue el país de Ferro, y como había estos “magos” especiales que la persiguen, como así también las diferentes formas de lidiar con ellos como se nos explica. Muy interesante.
Una escena que me chocó fue la del final con Adree y West. En ella,
. No me esperaba una interacción por el estilo, y tampoco se había apuntado a que podía llegar a darse a cabo una situación así (aunque en la misma escena se explica un poco sobre el trasfondo de ambos). Creo que lo que más me impactó fue que haya sido West quien haya hecho eso, ya sé que nos presentó como alguien de baja cuna que se rompió el lomo para llegar a donde está, mientras que Luthar nunca haría algo así. Supongo que es parte de la línea temática e inspiraciones del libro de la “moralidad gris”, en la cual cada personaje no es del todo bueno ni del todo malo que viene siendo tan predominante en los últimos años en tantos medios diferentes. Y creo que es algo que le calza bien a la historia, solo que me agarro desprevenido.Mencioné antes sobre cómo la magia que maneja la historia es de tipo blanda. Es decir, no se nos explica cómo esta funciona de forma tal que nos podamos poner mejor en los pies de los personajes que justamente no practican magia. Sin embargo creo que hay cierta lógica detrás de ella (como me imagino tienen que definir, al menos internamente, cada escritor de magia blanda en sus propios mundos). En un momento Bayaz, el primero de los magos, le explica al vikingo como es importante entender los nombres y las propiedades de las plantas para, en una escena en el capítulo siguiente, prender fuego árboles. Me gusta cómo se usa ese concepto para justificar las horas de estudio de su aprendiz, como también dejarnos ver que hay cierta lógica detrás de lo que este señor hace. En parte me hizo recordar al sistema en King Killer Chronicles, aunque este último sea claramente un sistema duro (en el cual conocemos las reglas, costos y limitaciones). Me pregunto si descubriremos más como este funciona a medida que avanza la historia en los siguientes libros. Al fin y al cabo, el mismo nombre de la saga hace referencia a una ley asociada a la magia.
Sobre el final del libro
. Es un tema delicado, y dado el grado de trato que se le ha dado a tales temas a lo largo de los años en Stormlight Archives esperaría que al menos se trabaje con el grado de respeto que se merece. El tiempo lo dirá cuando lea las secuelas.Hablando de clichés, no me sorprendió que el rey sea un salame. Y como quienes están a su alrededor terminen siendo los que dirigen al país. Aunque no tan explorado como ASOIAF, parece ser un tema recurrente en la fantasía moderna. Tal vez tenga que ver con el contexto sociopolítico actual y el mayor foco y, transparencia? que se le ha dado a las figura de poder con los años. Y como finalmente podemos ver que, muchas veces, quien está a cargo no tiene las capacidades de gobernar que debería, ni le importa tanto. Es una subversión esperada a esta altura del concepto de rey como monarca impecable e incuestionable elegido por Dios que existió desde siempre históricamente, Al menos hasta que, bueno, rodaron algunas cabezas en Francia hace un par de siglos. Aunque el arquetipo de rey clásico al cual estamos acostumbrados no es una idea literaria cuestionada exclusivamente en la actualidad (basta con mirar a Théoden al comienzo de Las Dos Torres, o Denethor en El Retorno del Rey), subvertirla parece calzar particularmente bien con el canon que presenta la fantasía grim dark moderna, por más irónico que el término “subversión” tenga en este contexto.
Me hubiera gustado haber visto a
. Es como si cayera San Martín un día, viera el desastre que está hecho el país actualmente, y se ponga a enfrentarse todo lo que él considera que está mal. Capaz es sabio que no haya participado de la política activa del país, ya que sería medio soberbio pensar que alguien tan alejado del contexto sociopolítico moderno pueda tomar decisiones verdaderamente informadas, más allá que sus ideales no estén tan contaminados por las ambiciones modernas del resto del consejo. Hacer política es difícil eh.Me copa por ahora para donde está disparando la saga. Mucho misterio por delante, incluso de qué va la misión. Pero los personajes y sus contrastes van a ser razón suficiente para leer los próximos libros. Lo único, todavía no estoy muy convencido de para donde va a disparar la trama de Gulka, el torturador. Capaz que su punto de vista va a ser lo que nos va a permitir seguir atados a las idas y vueltas de la política en este mundo que tanto buscaba en un principio como lector, pero mentiría si dijera que no me parece más atractiva la idea de aventura pura y dura que ofrece la misión de los demás personajes.
En definitiva, aunque The Blade Itself no era lo que esperaba a la hora de encararlo, lo terminé disfrutando. No tendrá la complejidad política de los libros de Canción de Fuego y Hielo (tal vez para mejor, no sé cuántas sagas de fantasía con mundos detallados puedo mantener en mi cabeza al mismo tiempo), pero sí creo su complejidad moral. Eso sumado a buenos personajes y una base desde la cual disparar para los siguientes libros es más que suficiente para que les dé una oportunidad a los dos restantes de la trilogía, en especial dada su corta duración comparado a los libros los cuales estoy acostumbrado. Veremos que tanto me convence el final de esta para recomendarla en su totalidad, o si decida leer los spin off también.